miércoles, 8 de octubre de 2014

Conductismo social

Mientras que el conductivismo psicológico se caracteriza por utilizar el vínculo E-R (estímulo-respuesta) para la descripción del comportamiento individual, el conductivismo social se caracteriza por utilizarlo a través del concepto de actitud. Mientras que el vínculo E-R, en el primer caso, se aplica al campo de las respuestas de tipo emocional o fisiológico, en el segundo caso se lo aplica a la respuesta completa de un individuo contemplando tanto la interacción social como el aspecto cultural asociado............................................. El conductivismo de John B. Watson, aplicado al hombre, aparece como una ampliación de su empleo en la descripción de la conducta animal, en la cual no existe la introspección. George H Mead escribió: “Quedaba, sin embargo, el campo de la introspección, de las experiencias que son privadas y que pertenecen al individuo mismo –experiencias comúnmente llamadas subjetivas. ¿Qué había que hacer con ellas? La actitud de John B. Watson fue la de la Reina en «Alicia en el País de las Maravillas»: «¡Cortadles la cabeza!»; tales cosas no existían. No existía la imaginación ni la conciencia” (De “Espíritu, persona y sociedad”-Editorial Paidós-Buenos Aires 1972)........................................ El conductismo social es el ámbito adecuado tanto para la descripción del individuo como del grupo social. Ello se advierte a partir de la utilización del concepto de actitud, por cuanto implica el vínculo existente entre individuo y grupo social."En psicología social no construimos la conducta del grupo social en términos de la conducta de los distintos individuos que lo componen; antes bien, partimos de un todo social determinado de compleja actividad social, dentro del cual analizamos (como elementos) la conducta de cada uno de los distintos individuos que lo componen. Es decir, que intentamos explicar la conducta del individuo en términos de la conducta organizada del grupo social, en lugar de explicar la conducta organizada del grupo social en términos de la conducta de los distintos individuos que pertenecen a él”............................................ En realidad, resulta difícil priorizar al individuo o al grupo social por cuanto sin los primeros no existe el segundo, mientras que si no existe el grupo social, la actitud del individuo prácticamente no puede formarse, excepto a un nivel cultural muy limitado. Gino Germani escribió: “Una actitud se define como una disposición psíquica, para algo o hacia algo, disposición que representa el antecedente interno de la acción y que llega a organizarse en el individuo a través de la experiencia –vale decir, es adquirida- y resulta de la integración de elementos indiferenciados biológicos y de elementos socioculturales específicos” (De “Psicologías del Siglo XX” de Edna Heidbreder-Editorial Paidós-Buenos Aires 1967)...................................... Puede decirse que, mientras el grupo social tiende a formar las componentes afectivas y cognitivas de la actitud característica de cada individuo, tales componentes se proyectan hacia el grupo social para caracterizarlo mediante una especie de actitud característica grupal predominante. Sin embargo, no todo individuo es influenciable de la misma manera por el grupo social ni es influyente de la misma manera sobre el grupo, sino que existe un equilibrio dinámico entre individuo y sociedad. Gino Germani escribe: “Entre otras ventajas, el concepto de actitud presenta la de constituir el nexo entre las dos ramas de que se compone la psicología social actual: la psicología social de los grupos o psicología colectiva, y la psicología social del individuo”........................................ A partir del punto de vista de las actitudes, puede determinarse el concepto de personalidad. Como cada individuo posee las mismas componentes afectivas y cognitivas básicas que los demás, aunque en distintas proporciones, tales proporciones definirían su personalidad. Germani escribe al respecto: “Un grupo de investigadores interpreta la personalidad simplemente como una colección de actitudes altamente específicas”. “Sus principales autores, Cattel, Woodworth y Thorndike, sostienen que es posible reducir la personalidad a un cierto número mínimo de componentes básicos y uniformes, análogos en todos los hombres”. “El punto de vista común de los autores de esta tendencia es que la personalidad debe considerarse como una función de la sociedad, pero que al mismo tiempo es capaz de trascenderla. Afirman que si, por un lado, ella representa el «aspecto subjetivo de la cultura», por el otro posee la capacidad de trascender las formas culturales para transformarse de simple receptora en creadora de nuevas formas. La tarea de la psicología social consiste justamente en describir y explicar cómo se efectúa este incesante proceso de transmisión y creación de formas culturales a través de la personalidad humana”........................................... Lo interesante del conductismo social aparece en la forma en que George H. Mead describe la interacción social, para quien el acto psíquico social “es aquel en el que el individuo sirve en su acción como estímulo a la respuesta de otro individuo”. “El carácter más importante de la organización social de la conducta no es que un individuo en el grupo social hace lo que los demás, sino que la conducta de un individuo constituye un estimulo para que otro individuo realice determinado acto, y que a su vez este último acto se transforme en estímulo para una posterior reacción por parte del primer individuo, y así continuando en una interacción sin fin”.................................... Tal interacción social, denominada por Mead como una “conversación de actitudes”, es la que conforma la individualidad asociada a la personalidad de los seres humanos. Germani agrega: “El surgimiento del «yo» obedece a un proceso de interacción de esta misma naturaleza. Según Mead lo característico del «yo» es su capacidad de erigirse en objeto para sí mismo: en ello reside su esencia, la esencia de la individualidad misma. Esto es lo que lo diferencia de los animales, pues también la razón depende de esta capacidad que tiene el individuo de colocarse en el mismo campo de experiencia que los demás seres, hacia los cuales actúa en la interacción. Con otras palabras, la interacción social –es decir, la sociedad- se traslada en el interior mismo del individuo, y su esencia como ser humano consiste en tal capacidad de interacción consigo mismo”................................................ Desde el conductismo social se establece también la forma en que un niño va conformando su propia personalidad. Tal proceso ocurre cuando el individuo “asume la actitud o emplea el gesto que otro individuo emplearía, y además responde o tiende a responder a tal gesto. El niño se vuelve gradualmente un ser social a través de su propia experiencia y actúa hacia sí mismo de un modo similar al que emplea cuando se dirige a los demás”. Germani agrega: “De ningún modo debe confundirse este proceso con la imitación. Mead la critica extensamente, afirmando, entre otras cosas, que ella supone ya la emergencia del «yo» como cumplida. Ejemplos de esta interestimulación se encuentran en el comportamiento del niño hacia la madre, o en el juego. Así, el niño adopta las palabras, los gestos, los tonos de la madre, es decir adopta en sí mismo el papel de ella. En los juegos del niño pequeño la interacción es todavía rudimentaria. En esta fase hay ya una tendencia a asumir un papel; así, el niño juega a ser alguien, policía, indio, etc.”.................................... “En el juego organizado se pasa a un estadio en el que la asunción de un papel ya no se realiza al azar y al arbitrio del individuo, en este caso es necesario respetar ciertas reglas, las cuales establecen claramente el conjunto de respuestas que hay que dar frente a determinadas actitudes. Al tomar el ego cierta actitud se requiere en el alter cierta respuesta definida. Por lo tanto, el niño debe tener la capacidad de incorporar a su propia psique las actitudes de todos los demás incluidos en el juego. Tales actitudes asumen en el juego una especie de unidad organizada y esta organización de las actitudes ajenas, de los papeles ajenos en un todo unitario, es lo que Mead llama característicamente «el otro generalizado»”............................................ Para establecer la interacción social es necesaria una previa interacción simbólica. Francis A. Merrill escribió: “La interacción de los seres humanos no es como la de las bolas de billar, que chocan entre sí y se repelen, sino que se realiza a través de símbolos significativos comprendidos mutuamente por los participantes. La interacción social se lleva a efecto dentro de un conjunto de expectativas, reglas y normas aprendidas en la infancia a las que el individuo adapta su comportamiento después. La interacción social se caracteriza, por tanto, por «la presencia de actos expresivos por parte de una o más personas, la percepción consciente o inconsciente de esos actos por otras y la observación final de que esos actos expresivos han sido percibidos por otros» (Jurgen Ruesch)”. “Los entes sociales realizan esta interacción conservando cada uno una personalidad propia y la condición de ente social adquirida a través del contacto con otros individuos de evolución similar. En ese proceso de socialización, el individuo aprende a «asumir el papel del otro» y a ponerse mentalmente en el lugar de aquel ante el que reacciona (George H. Mead). De esta manera, cada uno de ellos sopesa el impacto que producen sus propias palabras o gestos sobre el otro y al suponerse en su sitio se estimula a sí mismo. Consecuentemente, la interacción social no sólo incluye la que tiene lugar entre dos personas, sino también la de cada persona consigo misma” (De “Introducción a la Sociología”-Aguilar SA de Ediciones-Madrid 1967).......................................... Uno de los objetivos de las ciencias sociales es el logro de una visión general que abarque la mayor parte de los fenómenos descriptos, es decir, se trata de establecer una teoría general del individuo y de la sociedad. Se advierte que ello es posible a partir del conductismo social. Así, desde las componentes afectivas de la actitud característica (amor, odio, egoísmo, negligencia) puede extraerse cierta ética natural, constituyendo una teoría de la acción ética. Luego, desde las componentes cognitivas de la actitud característica (referencia en la realidad, en uno mismo, en otro o en lo que todos dicen), y empleando el método de prueba y error de la ciencia experimental, puede extraerse una lógica analógica, constituyendo una teoría del conocimiento. Desde la interacción simbólica y el lenguaje es posible la interacción social y la formación de la personalidad. Luego, la personalidad se proyecta hacia la cultura. Se advierte que, en principio, es posible abarcar varios conceptos asociados al individuo y a la sociedad desde la visión descriptiva emergente del conductismo social. Puede hacerse un resumen:..................... Actitud característica => Componentes afectivas => Ética natural................................. Actitud característica => Componentes cognitivas => Lógica analógica................................ Lenguaje => Interacción simbólica => Interacción social => Personalidad => Cultura

domingo, 21 de julio de 2013

Las ciencias sociales y la unificación de sus conceptos

En toda actividad científica es deseable disponer de una descripción unificada de manera de permitir establecer deducciones a partir de unos pocos principios básicos; o, al menos, hacia ello debemos apuntar. En el caso de las ciencias sociales, se propone una descripción unificada a partir de la Psicología Social, tomando de ella algunas de sus variables típicas:.................... Psicología Social = Cooperación + Competencia + Actitud característica................. La anterior igualdad surge de considerar que el ser humano se comporta socialmente orientado por dos tendencias principales, como son la cooperación y la competencia, disponiendo, además, de un atributo exclusivo de cada individuo como lo es la actitud característica, que puede definirse como:............... Actitud característica = Respuesta / Estímulo........................... Existirán tantas actitudes diferentes como seres humanos habiten el planeta, por lo que, en una primera impresión, puede parecer inadecuado adoptar tal concepto con el objetivo de definir todo comportamiento individual. Sin embargo, veremos que es posible encontrar en cada actitud individual algunas componentes comunes que permitirán clasificarlas de manera de describir la mayor parte de las respuestas posibles, tanto desde el punto de vista afectivo como del cognitivo. Adviértase que si no existiese tal respuesta típica, o característica, de cada individuo, seria imposible conocerlo o habría de ser dificultoso predecir su posible comportamiento futuro. Podemos entonces decir que:.................... Actitud característica = Componentes afectivas + Componentes cognitivas..................................... Siendo las componentes afectivas las siguientes:...................... a) Cooperativa: Amor (significa compartir las penas y las alegrías de los demás)................. b) Competitivas: Odio (implica alegrarse del sufrimiento ajeno y entristecerse por su alegría), Egoísmo (implica interesarse sólo por uno mismo)................... c) Otra: Indiferencia (significa no interesarse por nadie, incluido uno mismo)....................................... En base a lo considerado hasta aquí, podemos establecer algunas conclusiones importantes. En primer lugar, se observa que la respuesta característica es un concepto que se utiliza ampliamente en las ciencias naturales, por lo que, en principio, se ha adoptado una metodología similar, en lugar de una propia de las ciencias sociales. En segundo lugar, al poder elegir la componente afectiva de tipo cooperativo, en lugar de las demás, estamos considerando la existencia de una ética natural que coincide esencialmente con la ética cristiana, calificando como el Bien a la tendencia cooperativa y el Mal a las restantes. En tercer lugar, al adoptar el método de las ciencias naturales y al definir el Bien y el Mal, y la forma en que se llega al primero y se evita al segundo, estamos definiendo una religión natural compatible con la ciencia..................................... Para una aceptable descripción del comportamiento humano, no basta con disponer de una visión adecuada de los aspectos afectivos, sino que es necesario describir además los aspectos cognitivos, que también han de formar parte de nuestra actitud característica. En cuando al aspecto cognitivo del hombre, podemos considerar la teoría del conocimiento propuesta por Karl Popper que involucra tanto al conocimiento científico como al vulgar, siendo el proceso elemental el de prueba y error, para una posterior selección de las hipótesis propuestas. Dicho proceso implica adoptar una referencia para realizar comparaciones, siendo la propia realidad la adoptada en el caso del pensamiento científico. En el caso del pensamiento cotidiano habrá otras posibles referencias adicionales, siendo las componentes cognitivas las siguientes:.................... a) La propia realidad (pensamiento científico)............... b) Lo que uno mismo ha pensado o conoce................ c) Lo que otra persona ha pensado o conoce................. d) Lo que piensa, conoce o dice la mayoría.............................. La actitud cognitiva real es una mezcla o agregado de las componentes básicas, si bien generalmente predomina alguna de ellas. Como conclusión podemos decir que, además de la lógica asociada a los razonamientos del tipo verdadero o falso, debe considerarse también una lógica analógica que es la que permite realizar comparaciones con las referencias mencionadas, constituyendo la lógica simbólica el “pensamiento lento” y la analógica el “pensamiento rápido”, en el sentido propuesto por Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman....................................... A partir de la descripción realizada de la conducta humana, podemos afirmar que disponemos de una teoría de la personalidad adicional. Además, a partir de las componentes afectivas hemos definido el Bien, restando definir la verdad para disponer también de una unificación de las virtudes humanas, considerando que tanto el Bien como la verdad incluyen a las restantes. Podemos, entonces, definir a la verdad como sigue:.................. Error = (La descripción) – (Lo descrito).............. Verdad (Cuando el Error = 0).......................................... En realidad, nunca llegamos a una descripción en la cual se ha podido reducir el error a cero. Sin embargo, debemos tener presente la forma en que nos hemos de aproximar a tal situación ideal. Incluso en la física, una de las teorías vigente se ha acercado tanto a la exacta descripción que la diferencia entre teoría y experimento se manifiesta recién en el décimo lugar luego de la coma decimal. En cuestiones sociales, son admisibles errores bastante mayores.................................... Finalmente, debemos encontrar, si existe, un vínculo entre los aspectos afectivos y cognitivos. Con ello veremos que se logrará dar respuesta a uno de los temas centrales de la antropología, tal el de la evolución cultural de la humanidad. Entre las etapas evolutivas propuestas aparece la secuencia que va desde el salvajismo a la barbarie y, luego, a la civilización. Esta secuencia puede considerarse como una consecuencia de la evolución del hombre tanto desde el punto de vista afectivo, o ético, como del cognitivo................................... Por otra parte, Auguste Comte propuso que el conocimiento humano, en todas sus ramas, sigue una secuencia que va desde el conocimiento teológico, seguido del metafísico para concluir con el positivo, que podemos interpretar como conocimiento religioso, filosófico y científico, respectivamente. Estas etapas podemos describirlas en base al cambio de la referencia adoptada comenzando por lo que dicen otras personas (los Libros Sagrados a través de la fe, en el caso religioso), o lo que piensan los demás o uno mismo (los filósofos a través de la razón) hasta llegar a tomar como referencia la propia realidad (la ciencia a través de la verificación experimental).................................... Considerando que transitamos por la etapa científica del conocimiento, debemos encontrar un vínculo entre lo afectivo y lo cognitivo para que, de esa manera, mediante la razón, podamos acercarnos a un comportamiento ético adecuado para nuestra óptima adaptación al orden natural. Tal principio de adaptación tuvo relación inicialmente con las experiencias de Ivan Pavlov y su descubrimiento de los hábitos adquiridos o reflejos condicionados, como es el caso del perro que incorpora una respuesta nueva al escuchar el estimulo constituido por el sonido de una campana, tal el de segregar saliva aun sin tener comida presente. Posteriormente, John B. Watson estudió el comportamiento de niños pequeños que jugaban amistosamente con ciertos animalitos; introduciendo una variante en el juego (que dejó de ser tal) por la cual producía un fuerte ruido detrás de un niño cada vez que éste tocaba al animalito. Como ese ruido le producía miedo, finalmente el niño terminó sintiendo miedo por el animalito, aun sin escuchar el fuerte ruido, adquiriendo un hábito que no poseía en un comienzo..................................... Una de las ideas más importantes, surgida de la psicología, implica la posibilidad de condicionar las respuestas afectivas en función de nuestros propios pensamientos. Esta posibilidad puede admitirse considerando que, si condicionamos nuestras respuestas a un simple ruido, o a otras causas, no debería resultar sorprendente que podamos orientar nuestras acciones mediante la adquisición de información depositada en nuestra memoria que nos indica lo positivas o negativas que pueden ser nuestras actitudes predominantes. Disponiendo de tal información podremos continuar, quizás a un ritmo mayor, el proceso de adaptación cultural mencionado. De ahí que resulte necesario e imprescindible disponer de una teoría unificada de las ciencias sociales, no tanto para satisfacer el espíritu crítico de los científicos o de los filósofos sociales, sino, sobre todo, para poder orientar al hombre común en un cercano acuerdo a la tendencia que nos imponen las leyes naturales............................... Pero, quizás, el mayor salto evolutivo asociado al proceso de nuestra evolución cultural, ha de ser la aceptación generalizada y prioritaria de las leyes de Dios, o leyes naturales, como nuestra referencia a adoptar, en lugar de las descripciones de tales leyes y que constituyen el fundamento de las religiones morales (no paganas), ya que los Libros Sagrados sólo tienen sentido si se los lee “con un ojo puesto en la propia realidad”. La obra de Dios debe ser considerada prioritaria a las obras escritas por los hombres, por bienintencionadas que sean sus intenciones. Cuando Cristo indica: “Primeramente buscad el Reino de Dios y su justicia, que lo demás se os dará por añadidura”, nos sugiere dar prioridad al orden natural y a las leyes naturales que lo conforman, para que en nuestra vida predomine la justicia asociada a las mismas, en la que viene implícita la finalidad aparente del universo y de la vida de todo hombre.

viernes, 22 de febrero de 2013

Teorías de la personalidad

Se ha propuesto una gran diversidad de teorías para describir la personalidad humana, que puede considerarse como el conjunto de atributos que nos caracteriza y nos da nuestra individualidad irrepetible. Seguramente la mayoría de tales teorías son compatibles con la realidad, aunque generalmente vean al hombre desde una visión particular; sin poder vincular tal descripción con las establecidas bajo otras perspectivas.................................... Las primeras teorías provenían del trabajo de psiquiatras, quienes necesitaban disponer de una descripción básica del hombre que les permitiera cumplir mejor con su tarea reparadora de la personalidad enferma. Sin embargo, se advirtió que tal tendencia llevaba implícita la desatención del hombre normal, por lo que posteriormente aparecen las “teorías humanistas”. Duane P. Schultz y Sydney E. Schultz escriben: “El humanismo es una corriente de pensamiento que se centra en los intereses y los valores del hombre. Esta teoría forma parte del movimiento que floreció en la psicología durante las décadas de 1960 y 1970, y que todavía sigue influyendo en ella. El objetivo de los partidarios de este movimiento fue modificar tanto los métodos como la disciplina. Se rebelaron contra el psicoanálisis y el conductismo, que entonces eran las dos grandes escuelas de la psicología en EEUU, porque pensaban que ofrecían una imagen limitada y denigrante de la naturaleza humana”............................................ “Los psicólogos humanistas criticaron a Freud y a los partidarios de la tradición psicoanalítica porque sólo estudiaban el aspecto patológico de la personalidad. Se preguntaban cómo llegaríamos algún día a conocer las características y cualidades positivas si sólo nos ocupábamos de las neurosis y psicosis. Así, estudiaron nuestras fortalezas y virtudes mediante la exploración del lado amable de la conducta, en lugar de su lado oscuro”.............. “Pensaban que los conductistas tenían una perspectiva estrecha y estéril, porque prescindían de las fuerzas conscientes e inconscientes y sólo utilizaban la observación objetiva de la conducta manifiesta. Una psicología basada en la respuesta condicionada a los estímulos describe a los seres humanos como simples robots que reaccionan al mundo exterior de formas predeterminadas. Los psicólogos humanistas rechazaron esta concepción diciendo que no somos grandes ratas blancas ni computadoras lentas. Nuestra conducta es tan compleja que no se puede explicar sólo por medio de métodos conductistas” (De “Teorías de la Personalidad”-Cengeage Learning Editores SA-México 2010)............................................ De todas formas, es necesario tener presente que existirán teorías de la personalidad que podrán adaptarse al campo de la psiquiatría mientras que resulta imprescindible disponer también de una teoría que describa al individuo permitiéndole mejorar aquellos aspectos que, manteniéndolos vigentes, derivarán en algún tipo de enfermedad social. De ahí los siguientes requisitos principales que tal teoría deberá reunir:................................... a) Que pueda vincularse de alguna manera a las investigaciones que se realizan en neurociencia b) Que puedan extraerse de ella conclusiones prácticas accesibles al hombre común c) Que permita establecer una ética natural elemental d) Que contemple las tres dimensiones básicas del hombre (cuerpo, intelecto, sentimientos) e) Que tenga presentes tanto a la evolución biológica como a la cultural f) Que provea una orientación básica asociada a cierto sentido de la vida................................ Entre los principales exponentes del humanismo puede citarse a Abraham H. Maslow, quien prioriza los aspectos que motivan al individuo y que le permiten encontrar un sentido de la vida. Colin Wilson escribió: “De acuerdo con Maslow, la salud mental depende de la voluntad avivada por un sentido de propósito. Cuando los seres humanos pierden su impulso hacia delante, las baterías de la voluntad se descargan, exactamente del mismo modo que las baterías del automóvil cuando se deja éste en la cochera todo el invierno. El resultado es un sentimiento de «fracaso en la vida», una pérdida de valores instintivos. En la psicología de Maslow, el lugar central es conferido al sentido de los valores de la reacción humana a lo que vale la pena”. “Es una de las absurdas paradojas de la psicología, que ha necesitado tres siglos para llegar a la conclusión de que el hombre posee en verdad mente y voluntad” (De “Nuevos derroteros en psicología”-Editorial Diana SA-México 1979)...................................... Podemos vislumbrar los componentes básicos de una teoría general de la personalidad suponiendo que ha de tener una parte que describa el aspecto emocional del hombre, otra que describa el aspecto cognitivo y, finalmente, otra parte que lo oriente respecto de la adopción o el descubrimiento de un sentido de la vida. Viktor Frankl escribió: “Cada época tiene sus neurosis y cada tiempo necesita su psicoterapia. En realidad, hoy no nos enfrentamos ya, como en los tiempos de Freud, con una frustración sexual, sino con una frustración existencial. El paciente típico de nuestros días no sufre tanto, como en los tiempos de Adler, bajo un complejo de inferioridad, sino bajo un abismal complejo de falta de sentido, acompañado de un sentimiento de vacío, razón por la que me inclino a hablar de un vacío existencial” (De “Ante el vacío existencial”-Editorial Herder SA-Barcelona 1980).................................... También Alfred Adler contempla cierta finalidad que debe alcanzar el hombre, por lo que escribió: “Nuestra idea del sentimiento de comunidad ha de llevar en sí el objetivo de una comunidad ideal como forma definitiva de la humanidad, como un estado en que todos los problemas que nos plantea la vida y nuestras relaciones con el mundo se nos parecen como ya resueltos. Pues todo aquello que encontremos valioso en nuestra vida, todo lo que subsiste y subsistirá, es siempre un producto de este sentimiento de comunidad, de este ideal orientador, de esta final meta de perfección”. “¿Qué ha pasado con aquellos hombres que no han contribuido en nada al bienestar de la generalidad de los mortales? Y la contestación es la siguiente: Han desaparecido hasta en sus últimos vestigios. Nada ha quedado de ellos; se han extinguido somática y espiritualmente; se los ha tragado la tierra. Les pasó como a aquellas especies animales desaparecidas por no haber podido ponerse al unísono con las circunstancias cósmicas. Aquí tropezamos con una ley secreta, como si el Cosmos, siempre inquisitivo, nos ordenara: «¡Desapareced! ¡No habéis comprendido el sentido de la vida y no hay para vosotros porvenir!»” (De “El sentido de la vida”-Luis Miracle Editor-Barcelona 1959)..................................... Un aspecto interesante extraído de la opinión de Alfred Adler radica en la posible existencia de un sentido de la vida objetivo, que depende del propio orden natural, y no sólo de las posibles elecciones que el hombre haga respecto de su orientación de la vida. Es decir, de todas las posibles elecciones del hombre, habrá algunas que se adaptarán en mayor medida al sentido impuesto por el orden natural y que está implícito en el espíritu de sus leyes. En cuanto a la existencia de un sentido objetivo de la vida, podemos considerar al principio de complejidad-conciencia, asociado a la obra de Pierre Teilhard de Chardin. Este principio surge de interpretar la evolución de la materia, que va desde las partículas elementales hasta los átomos, moléculas y organismos como una tendencia hacia una complejidad creciente, hasta llegar a la vida inteligente, asociada, además, a una conciencia creciente, unificando en un solo proceso tanto a la evolución biológica como a la cultural. Desde la perspectiva actual de la ciencia, resulta algo evidente....................................................... En cuanto a la teoría que responde a la mayor parte de los requisitos antes propuestos, puede decirse que ya viene esbozada en los lineamientos básicos de la Psicología Social, que distingue las dos tendencias generales del comportamiento humano: cooperación y competencia. Además, utiliza el concepto de actitud característica, que viene a ser una respuesta individual y personal que puede variar a medida que el hombre transita por el camino de la maduración personal. Finalmente, la teoría adquiere una forma explícita desde el momento en que podemos determinar las componentes afectivas y cognitivas de nuestra actitud característica, que se mencionan a continuación:.......................... a) Componentes afectivas: amor, odio, egoísmo, indiferencia........................ b) Componentes cognitivas: adoptar como referencia la realidad, a lo que piensa otro hombre, a lo que piensa uno mismo, o a lo que piensa y acepta la mayoría................................ Las componentes básicas de las actitudes no predominan totalmente en cada individuo, sino que varias de ellas conforman su personalidad. Así, una persona puede compartir las penas y las alegrías de sus hijos (actitud del amor), mientras que, simultáneamente, puede alegrarse de que el lujoso automóvil de su vecino apareció completamente incendiado (actitud de odio). En este ejemplo, se trata de un caso en que la ética familiar resulta bastante distinta a la ética social...................................... En la adopción de las actitudes viene implícita cierta escala de valores, de ahí que quien adopta una actitud cooperativa en cierta forma está definiendo una preferencia por ciertos valores y cierto rechazo por otros. Edwin Hollander escribió: “Las actitudes implican expectativas acerca de nuestra propia conducta y de la conducta de otros y se vinculan con todos los aspectos de la vida social; por ende, sus múltiples efectos son evidentes a nuestro alrededor. Los gustos, los modales y la moral que nos caracterizan reflejan nuestras actitudes, así como los valores sociales que les sirven de base. La visión que un individuo tiene de su mundo y el modo en que actúa frente a él pueden ser entendidos, en gran medida, observando las actitudes que conforman su campo psicológico” (De “Principios y métodos de psicología social”-Amorrortu Editores SCA-Buenos Aires 1968)............................. En cuanto al primer requisito mencionado, tal el de la compatibilidad de la teoría de la personalidad respecto de los descubrimientos de la neurociencia, puede decirse que la actitud del amor, por la cual compartimos las penas y las alegrías de los demás, consiste esencialmente en la empatía, cuyo sustento neurológico se encuentra en las neuronas espejo............................... Considerando que una ética elemental debe promover la cooperación en lugar de la competencia, encontramos en el amor a la actitud básica que debe predominar en el ser humano, por lo que puede decirse que tal teoría permite obtener una ética natural elemental y que, incluso, resulta compatible con la ética cristiana. Además, al adoptar tal actitud, estamos, de hecho, adoptando un concreto sentido de la vida, algo que todo individuo necesita imperiosamente para un pleno desarrollo de su personalidad.................................. En cuanto al aspecto cognitivo, se sugiere adoptar como referencia a la propia realidad, algo que a veces no resulta tan sencillo como parece. Por lo general, cuando predomina en cada uno de nosotros una actitud competitiva, tenemos la predisposición a priorizar nuestras ideas, o la de nuestros ídolos o líderes, aun cuando tal información sea incompatible con la verdad. En realidad, nadie podrá adquirir por sus propios medios toda la información disponible por parte de la humanidad, y que ha sido acumulada a lo largo de su historia, por lo que necesariamente hemos de aprender de otras personas. Lo que se quiere significar es que debemos tratar de aprender de las personas que previamente han tomado como referencia a la propia realidad, por lo que ello implica adoptarla como referencia, aunque sea de una manera indirecta. Por el contrario, el gobierno mental del hombre sobre el hombre aparece cuando se toma como referencia a personas que adoptan sus propias ideas como referencia, dejando de lado la verdad objetiva, por cuanto son motivados por metas puramente competitivas y egoístas.................................. Entre los atributos utilizados para la realización de las distintas teorías de la personalidad aparecen los rasgos. Ellos pueden, en principio, vincularse a las dos tendencias básicas consideradas por la Psicología Social, tales la cooperación y la competencia. De ahí que los rasgos pueden considerarse incluidos en las componentes de la actitud característica, aunque a veces no sea sencillo derivarlos de ellas. Rasgos y actitudes comparten varios atributos, por lo que posiblemente se trate de un problema de definiciones antes que de conceptos básicos. Lawrence A. Pervin escribió: “Gordon Allport (1897-1967) consideraba que los rasgos eran los elementos estructurales básicos de la personalidad. Allport pensaba que un rasgo es una predisposición para responder de una forma determinada. Un rasgo conducía a la consistencia en la respuesta porque reunía varios estímulos «funcionalmente equivalentes» y presentaba diversas formas de conducta adaptativa y expresiva. Por ejemplo, la gente sociable es amable y comunicativa porque han considerado muchas situaciones como oportunidades para relacionarse con la gente y porque relacionarse con los otros es parte de su estilo de funcionamiento en el mundo. En otras palabras, los rasgos representan una disposición favorable para responder de una manera determinada porque, en el lado del input (de los estímulos), diferentes situaciones se tratan como semejantes y, en el lado del output (de las respuestas), la persona tiene un único estilo expresivo y adaptativo” (De “La Ciencia de la Personalidad”-McGraw-Hill Interamericana de España SAU-Madrid 1996)..................................... La teoría de la personalidad propuesta por George Kelly pone especial énfasis en el aspecto cognitivo del hombre. Duane P. Schultz y Sydney E. Schultz escriben: “La teoría cognoscitiva de la personalidad se centra en cómo conocemos el ambiente y a nosotros mismos, en cómo percibimos, evaluamos, aprendemos, pensamos, tomamos decisiones y resolvemos problemas. Se trata de una verdadera teoría psicológica de la personalidad porque trata exclusivamente de las actividades mentales”............................... “En esta perspectiva, las necesidades, los impulsos o las emociones no se consideran actividades aisladas de la personalidad, sino más bien aspectos de ésta que son controlados por los procesos cognoscitivos”. “Los teóricos del aprendizaje social también recurren a los procesos cognoscitivos. La diferencia entre estos enfoques y la teoría de George Kelly sobre la personalidad es que éste trata de describir todos los aspectos de la personalidad, incluyendo los elementos emocionales, a partir de los procesos cognoscitivos”............................ “El modelo de la naturaleza humana que creó es muy original: llegó a la conclusión de que los individuos funcionan igual que un científico. El científico construye teorías e hipótesis y las contrasta con la realidad por medio de experimentos de laboratorio. Si los resultados apoyan la teoría, la mantiene. En caso contrario, tendrá que rechazarla o modificarla, y volver a comprobarla”................................. El método científico descripto se conoce también como de “prueba y error”, siendo el error la diferencia detectada entre la descripción hecha y la realidad. Aunque no todos utilizan a la realidad como referencia, como antes se dijo, sino también las opiniones de otras personas, o de uno mismo, especialmente cuando se trata de temas como religión, filosofía o política............................... Un avance importante, en materia cognitiva, se ha establecido a través de los aportes de Daniel Kahneman, quien considera al pensamiento humano dividido en uno rápido y en uno lento. Al segundo se lo puede asociar al pensamiento emergente del neocórtex, la última parte incorporada a nuestro cerebro en el proceso de la evolución biológica, mientras que el pensamiento lento provendría esencialmente de nuestro cerebro límbico, asociado al origen de nuestro aspecto emocional.............................. Es oportuno destacar que la postura científica se identifica con aquella adoptada por la religión natural, ya que supone la existencia de un universo completamente regido por leyes naturales invariantes. A partir de tales leyes, puede extraerse una ética elemental e incluso un sentido objetivo de la vida. Posiblemente estemos llegando a una época en que religión y ciencia puedan marchar juntas y, por ello mismo, se espera una unificación de las distintas religiones con el simultáneo cese de los conflictos y antagonismos generados desde ese ámbito cultural.

lunes, 16 de abril de 2012

Motivaciones y acción


Algunos de los conceptos más importantes de la psicología, que han promovido la realización de teorías parciales, son: el sentido de la vida, la motivación, la acción, la ética y la felicidad. Veremos que es posible considerarlos juntos y en un mismo esquema.

Primeramente consideraremos el caso individual en el cual un objetivo personal promueve una motivación para su logro. Tal motivación es el requisito previo a la acción, la cual estará caracterizada por decisiones que favorecen el logro del objetivo y aquellas que se oponen al mismo. El grado de satisfacción que nos brinda nuestra tarea en función de la búsqueda del objetivo, como del objetivo mismo una vez alcanzado, será una medida de que el mismo fue bien elegido, o si habrá que replantearlo en el futuro.

Como ejemplo de este tipo de elección tenemos el caso de una carrera universitaria o bien de una profesión. El objetivo ha sido elegido en función de cierta satisfacción personal que se espera disfrutar tanto en el periodo de estudios como en el posterior ejercicio de la profesión. Si la satisfacción esperada se transforma en una tarea poco grata, habremos de considerar la posibilidad de buscar otra actividad afín a nuestra personalidad. Podemos, entonces, hacer un esquema que liga los aspectos mencionados:

Objetivo → Motivación → Acción → Grado de satisfacción personal

Como este proceso resulta ser en realidad un sistema realimentado, falta agregar el vínculo entre lo que se logra (Grado de satisfacción personal) con aquello que se ha pretendido lograr (Grado de satisfacción asociado a la búsqueda y al logro del objetivo). Para ello se establece una comparación entre los mismos (restándolos) para que la diferencia actué sobre la motivación y se continúe nuevamente con la secuencia anterior.

Lo interesante de este modelo descriptivo elemental es que puede generalizarse para aquellos objetivos que trascienden a los individuos y que atañen a toda la humanidad. Supondremos que existe un objetivo personal general que está en función del sentido del universo, por lo que nuestro esquema esta vez adoptará la siguiente forma:

Sentido del universo → Motivación → Acción (ética) → Nivel de felicidad

Siendo realimentado este Nivel de felicidad para ser comparado con el Sentido del universo (o la felicidad esperada en su búsqueda y adaptación).

Hay quienes opinan que el hombre debe buscar los “pequeños objetivos” para, luego, una vez logrados, buscar los principales. Abraham H. Maslow escribió: “Conviene, por lo tanto, designar estos motivos y necesidades «superiores» de las personas autorrealizadas con el término de «metanecesidades», así como diferenciar la categoría de motivación de la categoría de «metamotivación»”. “Ahora está más claro para mí que la gratificación de las necesidades básicas no es una condición suficiente para la metamotivación, aunque puede ser una precondición necesaria”. “Parece que la metamotivación no resulta automáticamente de la satisfacción de las necesidades básicas” (De “La personalidad creadora”-Editorial Kairós-Barcelona 2005).

Desde el cristianismo se propone el logro simultáneo de los grandes y de los pequeños objetivos. Ello se debe a que el amor al prójimo no es sólo una meta a lograr una vez satisfechas las necesidades primarias de alimentos y vivienda, ya que, incluso, todo niño pequeño, o el simple animalito doméstico, necesitan estar satisfechos tanto del afecto recibido como de las demás necesidades básicas mencionadas, ya que su total ausencia significará una muerte segura. De ahí que Cristo sugería: “Busca primeramente el Reino de Dios y su justicia, que lo demás se os dará por añadidura”.

El hombre se encuentra, por lo general, a mitad de camino entre una vida orientada por una finalidad o bien por una vida carente de objetivos. Entre las diferencias esenciales que existe entre la vida inteligente y las restantes formas de vida, encontramos la necesidad de la búsqueda, en el primer caso, de una finalidad, o de un sentido, que oriente todas y cada una de nuestras acciones. Pierre Teilhard de Chardin escribió: “El hombre es el único animal en la escala zoológica que tiene que trazar su destino”.

En cuanto a la motivación, existen varias teorías psicológicas propuestas, aunque lo importante es establecer una teoría de la motivación junto a una teoría de la acción que permitan lograr cierta finalidad objetiva asociada al propio orden natural. Respecto de la acción, puede decirse que implica una ética y es una condición tanto emocional como cognitiva. Se conoce el objetivo y luego, emocionalmente, se favorece la acción conducente al logro de ese objetivo. La ética consiste esencialmente en conocer las acciones que favorecen el logro del objetivo como de aquellas que se oponen a ese logro. Víktor E. Frankl escribió: “Tarde o temprano nos veremos obligados, no ya a moralizar, sino a ontologizar la moral; habrá que definir el bien y el mal, no como algo que debamos o no hacer, sino el bien como aquello que favorece la realización del sentido que encomienda a un ente y se le elige, y el mal como aquello que impide su realización” (De “El hombre doliente”-Editorial Herder SA-Barcelona 1987).

Puede decirse que los problemas políticos y económicos, y no sólo los sociales, tienen también que ver con la ausencia de un sentido de la vida adoptado masivamente y en concordancia con el objetivo implícito en el espíritu de la ley natural. Así, tanto la sociedad de consumo como el totalitarismo estarían vinculados al vacío existencial. Víktor E. Frankl escribió: “En cuanto a las causas que provocan el vacío existencial, cabe enumerar dos: la pérdida del instinto y la pérdida de la tradición. Los instintos no dicen al hombre, contrariamente al animal, lo que debe hacer; las tradiciones tampoco dicen al hombre actual cuáles son sus deberes; y muchas veces éste parece no saber lo que quiere. Entonces se siente tentado a querer lo que los demás hacen o a hacer lo que los demás quieren. En el primer caso topamos con el conformismo y en el segundo con el totalitarismo”.

En el caso de la religión, vemos que en ella aparece, como objetivo del universo, la voluntad del Creador. El individuo que cree firmemente en ese Dios Creador, adquiere suficiente motivación para responder eficazmente a la ética propuesta por el profeta o por el enviado de ese Dios. Lo opuesto lo tenemos en el caso del que adopta una actitud nihilista negando toda posible existencia de un sentido del universo y, luego, del sentido de la vida individual, siendo posible que no tenga suficientes motivaciones para realizar su vida ya que podrá faltarle la “fuerza de la fe”.

La finalidad adoptada en la mayor parte de los planteos provenientes de la ciencia experimental, es la adaptación del hombre al orden natural. En esa adaptación distinguimos una evolución biológica y también una evolución cultural, propia esta última de la vida inteligente. Ambos tipos de evolución responden al aumento de la complejidad, medida por la información asociada a todo organismo, y al aumento de su grado de conciencia, que ha de ser el conocimiento que el ser viviente tiene respecto de esa información. Podemos hacer una síntesis:

(Adaptación = Evolución Biológica + Evolución cultural) → (Complejidad + Conciencia)

La búsqueda de objetivos que orientarán nuestra vida nos indica una evidente influencia del futuro. En caso de no existir esa proyección, el hombre pierde motivaciones y reduce sus estímulos para el accionar cotidiano, posiblemente hasta caer en estados depresivos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La evolución cultural y el orden natural



Para tener una visión unificada de las distintas ciencias sociales es necesario tener presente el proceso de la evolución cultural. Así como existe una evolución biológica, mediante la cual adquirimos mayores niveles de adaptación, existe un proceso de adaptación adicional reservado a la vida inteligente y que conocemos como evolución cultural, que está ligada a la información que adquirimos acerca del orden natural y a la posterior interpretación que le damos a la misma.

Nuestra adaptación progresiva consiste en lograr cada vez mayor aptitud para la vida en sociedad teniendo presentes las leyes impuestas por la naturaleza. Desde un punto de vista científico, se supone que todo lo existente está regido por leyes naturales invariantes, de donde podemos hablar de cierto orden natural; ya que, si no existiesen leyes, no existiría orden, sino caos. Incluso puede hablarse de una finalidad aparente, o implícita, en dicho orden, que forma parte de la descripción que hacemos del mismo. Mons. Adolfo Tortolo escribió:

“El orden natural es inviolable por su propia naturaleza. La actitud del hombre debe ser de total acatamiento. La vulneración de este orden introduce un tipo de violencia interior, cuya víctima inmediata es el mismo hombre que vulnera el orden”.

“El acatamiento, la fidelidad a las exigencias del orden natural, en definitiva son formas de acatamiento a Dios y de aceptación de su Voluntad. Acatamiento que perfecciona al individuo y lo libera de servidumbres” (Del Prólogo de “El orden natural”-Carlos A. Sacheri-Ediciones del Cruzamante-Buenos Aires 1980).

El concepto de orden natural forma parte tanto del ámbito científico como de la religión, presuponiendo que la ley natural que estudia la ciencia es la ley de Dios estudiada por la religión. Incluso la aparente finalidad que desde la ciencia se asocia al orden natural puede coincidir con la Voluntad del Creador en el lenguaje y la simbología de la religión.

Ante la presión que nos impone el conjunto de leyes de la naturaleza, para adaptarnos al orden natural, el hombre responde estableciendo un orden social, económico y político. Todo desajuste respecto de la finalidad implícita en aquél, se traducirá en sufrimientos a nivel individual y en crisis a nivel social. Podemos establecer una igualdad matemática para expresar la idea con mayor precisión:

Orden natural = Orden social + Orden económico + Orden político

En realidad, hemos definido cierto sistema autorregulado, o de realimentación negativa, en el cual el orden natural es el objetivo a lograr, mientras que se obtienen en realidad los órdenes social, económico y político. Quienes tienen a cargo el proceso de la adaptación cultural (científicos, filósofos, religiosos) comparan de alguna forma los órdenes logrados en la práctica, con el objetivo que se pretende lograr (orden natural) y, si la diferencia es grande, proponen mejorar tanto el orden social, como el económico y el político, para reducir el error y lograr un mejor nivel de adaptación cultural. De ahí que el signo igual sólo tiene validez para una adaptación cultural plena, lo que podrá darse sólo en un futuro lejano, o quizás no tan lejano.

Así como la existencia de leyes naturales invariantes es la característica esencial que hemos asociado al orden natural, podemos preguntarnos por la esencia de los órdenes restantes. En el caso del orden social podemos caracterizarlo a través de la ética imperante, mientras que su mejora vendrá del logro de una ética natural objetiva que, de alguna manera y con el tiempo, predominará en toda sociedad.

A partir de la Psicología de las actitudes, en el marco de la Psicología Social, encontramos actitudes cooperativas y competitivas, como el amor en el primer grupo y el odio en el segundo, con actitudes de indiferencia como el egoísmo y la negligencia. A partir de ellas aparece la sugerencia práctica para que prevalezca la cooperación sobre la competencia: Trata de compartir las penas y las alegrías de tus semejantes como si fuesen propias, que es otra forma de expresar al “amarás al prójimo como a ti mismo” que es la base de la ética cristiana. Luego, puede decirse que disponemos de una ética natural y objetiva que puede entrar en el ámbito de las ciencias sociales.

En el caso del orden económico, disponemos del proceso autorregulado del mercado, el cual constituye el proceso básico estudiado por la ciencia económica. Es oportuno mencionar una analogía establecida por el economista Álvaro Alsogaray entre el proceso del mercado y el sistema nervioso central en el ser humano. Al respecto escribió:

“El organismo humano tiene dos sistemas nerviosos: el neurovegetativo y el central. El primero regula espontáneamente la vida vegetativa. Es el responsable de que todo ese maravilloso mecanismo que es el cuerpo humano funcione y se desarrolle de la mejor manera posible. Y no necesita prácticamente de ningún impulso consciente para cumplir su función”.

“El sistema central, en cambio, se despreocupa de la vida vegetativa; no interviene, por ejemplo, en la regulación de la temperatura, ni en la respiración, ni en los latidos del corazón, ni coordina tampoco las innumerables interacciones que se producen. Pero tiene en cambio que ver con las decisiones de los seres humanos en su calidad y dignidad de tales y no simplemente de organismos vivos”.

“De la misma manera que el sistema neurovegetativo, el Mercado regula espontáneamente el funcionamiento del cuerpo social. Los hombres quedan así libres para dedicarse, conscientemente, a finalidades de otro orden que emanan de su carácter de seres inteligentes, dotados de una vida psíquica espiritual que influye sobre la organización de la sociedad. Si se extiende esta comparación se encontrarán muchas otras similitudes que ayudan a comprender la esencia del problema” (De “Bases para la acción política futura”-Editorial Atlántida-Buenos Aires 1969).

En cuanto al orden político, disponemos de la democracia, que también ha sido descripta como un sistema autorregulado. En ella, los distintos políticos compiten para lograr la mayor cantidad de votos en forma similar a cómo los empresarios compiten entre ellos tratando de lograr la mayor cantidad de clientes.
Podemos establecer otra igualdad, derivada de la anterior, en la cual se hace énfasis en los atributos principales asociados a cada tipo de orden:

Ley natural invariante = Ética natural objetiva + Mercado + Democracia

Debe aclararse que se considera como ley natural al vínculo permanente entre causas y efectos, y no a las leyes que provienen del derecho natural, como podría suponerse. Además, es posible que la ética natural también sea un proceso autorregulado como lo son el mercado y la democracia. Así, la conciencia individual actúa como un órgano de adaptación social por medio del cual somos capaces de ubicarnos en el lugar de otra persona para advertir su estado de felicidad o de sufrimiento. Si nuestras acciones producen sufrimiento en los demás, surgirá también un cargo de conciencia interior que tenderá a corregir nuestra actitud, siendo éste un indicio de que el proceso ético admite cierta autorregulación.

Podemos sintetizar la idea considerando que el proceso adaptativo al orden natural se comporta, desde el punto de vista del hombre, como un sistema complejo adaptativo de la misma forma en que lo hacen el orden social, el económico y el político. Como dependen, para su efectividad, de la actitud cooperativa prevaleciente en el ser humano, todos estos sistemas funcionarán aceptablemente, o no, en forma simultánea, porque en definitiva dependen de las actitudes predominantes en cada uno de los individuos que componen a la humanidad.

Una vez obtenida la igualdad anterior, podemos deducir las características de las tendencias o ideologías opuestas, representadas en otra igualdad en la que se colocan términos opuestos a los anteriores, respectivamente. En ella podemos observar que, por lo general, bajo ciertas ideologías, existe una adhesión simultánea a todos los términos que aparecen:

Caos natural = Ética artificial subjetiva + Socialismo + Totalitarismo

Por lo general, quien rechaza la existencia de un orden natural, supone que nuestro universo carece de un sentido objetivo. Si no existe un orden natural, ese vacío debe llenarse con un “orden artificial” creado por el hombre sin referencia exterior alguna. De ahí que se rechaza toda ética que pretenda ser objetiva ya que se adhiere al relativismo moral, aunque no se descarta la posibilidad de proponer una ética particular. Se rechaza la existencia del proceso autorregulado del mercado y se es partidario de un ordenamiento económico planificado, o artificial. Además, se tiende a promover regímenes políticos totalitarios que se oponen a la democracia. Nótese que los principales opositores a la religión, a la economía de mercado y a la democracia, en forma conjunta, han sido fascistas, nazis y comunistas. Las grandes catástrofes sociales están ligadas a personajes como Hitler, Stalin, Lenin, Mao, etc., precisamente quienes se oponen al proceso de adaptación cultural descripto previamente. En la actualidad, estas tendencias siguen teniendo vigencia, si bien ocultas bajo distintos disfraces humanistas.

Si tenemos presentes al orden natural, surge la sensación de que existe un gobierno de las leyes naturales sobre el hombre y es a ellas a las que debemos respetar primeramente, si bien las leyes humanas, provenientes del Derecho, por lo general las han de tener en cuenta. De esa manera evitaremos tanto el gobierno directo del hombre sobre el hombre, especialmente bajo sistemas totalitarios, o bien el ejercido por los denominados representantes de Dios de las distintas religiones. De ahí que el verdadero gobierno de Dios sobre el hombre habrá de establecerse a través de la contemplación de las leyes naturales que rigen todo el universo, especialmente las que regulan nuestro comportamiento individual y social. Carlos A Sacheri escribió:

“El derecho natural es captado espontáneamente por la conciencia moral del individuo; desde la infancia vamos viendo el contenido concreto de las normas naturales, reconociendo la malicia del robo y la mentira, por una parte, y por la otra, la bondad de la lealtad, del heroísmo, del afecto, de la vida, de la propiedad, etc.”

viernes, 12 de agosto de 2011

Personalidad y actitud característica

Mientras que la psicología trata de establecer una adecuada descripción del individuo buscando una mejor adaptación al orden social, la psiquiatría estudia las desviaciones de su conducta normal de manera de permitirle restablecer cierta estabilidad psíquica. Lo que caracteriza tal conducta, tanto desde el punto de vista emocional como racional, es aquel aspecto que conocemos bajo el nombre de personalidad. Gordon W. Allport escribió: “El descubrimiento de la personalidad es uno de los acontecimientos de la psicología más destacados del siglo actual [se refería al siglo XX]. La personalidad, dejando de lado todo lo demás que pueda ser, constituye la unidad fundamental y concreta de la vida mental que tiene formas categóricamente singulares e individuales. En el transcurso de los siglos los hombres no dejaron de describir y explorar este fenómeno de la personalidad individual” (De “Qué es la personalidad”-Editorial Siglo Veinte-Buenos Aires-1961)

Desde el conjunto de las ciencias humanas y sociales debe lograrse una teoría capaz de establecer vínculos entre las diversas teorías de la personalidad propuestas, como así también deberá permitir establecer vínculos directos con el creciente caudal de conocimientos que aporta la neurociencia. Desde esta ciencia ha podido ubicarse la zona del cerebro capaz de darnos, a cada uno de nosotros, nuestras características únicas e irrepetibles. Elkhonon Goldberg escribió: “En este libro exploro la parte de su cerebro que le hace a usted quien es y define su identidad, que encierra sus impulsos, sus ambiciones, su personalidad, su esencia: los lóbulos frontales del cerebro. Si se lesionan otras partes del cerebro, la enfermedad neurológica puede dar como resultado pérdida del lenguaje, memoria, percepción o movimiento. Pero la esencia del individuo, el núcleo de la personalidad, normalmente permanece intacta. Todo esto cambia cuando la enfermedad golpea los lóbulos frontales. Lo que entonces se pierde ya no es un atributo de su mente: es su mente, su núcleo, su yo. Los lóbulos frontales son lo mas específicamente humanas de todas las estructuras, y juegan un papel crítico en el éxito o el fracaso de cualquier empresa humana” (De “El cerebro ejecutivo”-Editorial Crítica SL-Barcelona 2002)

La psicología social utiliza, entre otros conceptos básicos, el de actitud. Si existe en los distintos individuos una personalidad única e irrepetible, ello implica que también existirá una actitud o respuesta característica que, precisamente, dará al individuo los atributos mencionados. Debe existir, por lo tanto, cierta identidad entre personalidad y actitud característica, identidad posiblemente oscurecida por conceptos definidos en forma poco precisa.
La actitud puede definirse como la relación existente entre respuesta y estimulo. También podemos expresarla según la siguiente igualdad:

Respuesta = Actitud x Estimulo

Maurice Reuchlin escribió respecto de la aparición del concepto de actitud: “La actitud ya no era una preparación motriz para la acción. Era un estado del espíritu que inclinaba a una persona a formular cierta opinión o a obrar de cierta manera con respecto a un objeto social (tal como el dinero, los extranjeros, determinada teoría, etc.)” (De “Historia de la Psicología”-Editorial Paidós-Buenos Aires 1959).
En esta expresión podemos identificar al “estado del espíritu” como la actitud, a “obrar de cierta manera” como la respuesta y al “objeto social” como el estimulo.

Las componentes de la actitud, comunes a todos los hombres, son las afectivas y las cognitivas. La individualidad del hombre surgiría entonces del agregado de tales componentes en ciertas proporciones irrepetibles, en forma similar a lo que ocurre en el ámbito biológico con el ADN. Incluso si nacieran dos individuos completamente idénticos, las distintas circunstancias de sus vidas harían que el contenido de información grabado en sus respectivas memorias fuese distinto, por lo que también seria distinta su respuesta o actitud característica.

Las componentes afectivas, o emocionales, de la actitud, son el amor, el odio, el egoísmo y la indiferencia, mientras que las componentes cognitivas consisten en la referencia adoptada para establecer el proceso de prueba y error, es decir, podría ser la realidad, la opinión propia, la opinión de otros hombres o bien lo que opina la mayoría. A partir de estas componentes afectivas y cognitivas adoptadas, surge una “teoría de la personalidad” proveniente de la psicología social.

Es oportuno mencionar que la empatía, estudiada también en neurociencia, admite componentes similares, de donde puede establecerse el vínculo entre psicología de la personalidad y neurociencia, como antes se mencionó. Luis Moya Albiol escribe:

“La empatía se conforma de dos componentes: uno de naturaleza cognitiva, otro de naturaleza emocional. El primero se relaciona con la capacidad de una persona para comprender y abstraer los procesos mentales de otro individuo. El segundo se refiere al acercamiento de un sujeto al estado emocional de otro, así como a las reacciones que ello provoca”.

“El descubrimiento de las «neuronas espejo» (neuronas que se activan al observar un estado motor, perceptivo o emocional de otro individuo) ha facilitado avanzar en la comprensión del modus operandi del cerebro empático”.

“Hallazgos recientes en primates no humanos muestran que las neuronas espejo no sólo se relacionan con la representación de la acción, sino que también facilitan la comprensión de los otros y sus intenciones, lo que estaría muy relacionado con el componente cognitivo de la empatía” (De “Mente y Cerebro”-Editorial Prensa Científica SA-Marzo-Abril 2011-Barcelona).

Otro aspecto importante a considerar es el vínculo existente entre personalidad y cultura. Así como se encontró un fundamento de la personalidad, desde la psicología social, es necesario encontrar un fundamento de la cultura. Y ello resulta posible a partir del concepto de mentalidad generalizada de la sociedad. William McDougall escribió: “Al estudiar los principios de la psicología colectiva, hemos de comenzar con las más simples formas de asociación humana y animal; pues aunque corresponde anotar que sólo los grupos humanos más altamente desarrollados manifiestan una mente colectiva, también los grupos de bajo nivel de organización exhiben en forma relativamente simple los modos de influencia reciproca entre grupo e individuo esenciales para la existencia de la mente colectiva” (De “Introducción a la Psicología”-Editorial Paidós-Buenos Aires 1961).

Si bien la mente colectiva, o generalizada, no existe en ningún lugar del espacio, la interacción e influencia reciproca entre los distintos individuos en sociedad, permiten establecer descripciones aceptables considerando tal concepto. De ahí que la cultura de los pueblos, como consecuencia de las ideas básicas que existen en sus individuos, puede estar estrechamente vinculada, incluso materializada, en tal mentalidad generalizada. Joseph Nuttin escribió:

“Otro punto de vista en antropología cultural ha puesto en evidencia la interacción entre la personalidad y la cultura: en lugar de estudiar la influencia de la cultura sobre la personalidad, se demuestra que los rasgos de personalidad de un pueblo determinan las particularidades de su cultura. Así, por ejemplo, se ha demostrado que algunas características típicas de ciertas culturas se explican fácilmente partiendo de ciertas formas o rasgos de personalidad predominantes en un grupo determinado”.

“Cuando Linton y Kardiner comenzaron a estudiar la cultura y la personalidad, no ya en una u otra forma especial de sus manifestaciones, sino como estructuras de conjunto, pusieron de relieve la continuidad de la personalidad a través de su desarrollo, y, en consecuencia, la relación entre las experiencias de la primera infancia y los rasgos de carácter de la persona adulta”.

“Esta configuración de la personalidad que será más o menos común a los miembros de una misma sociedad, en virtud de las similares experiencias infantiles, es denominada por estos autores personalidad básica. Se trata de ese componente fundamental, esa armazón más o menos idéntica, que subtiende las formas concretas más individualizadas de la personalidad” (De “La estructura de la personalidad”-Editorial Kapeluz SA-Buenos Aires 1968).

Existe también una relación entre las definiciones de cultura y personalidad. Anthony F. C. Wallace escribió: “La más famosa definición de cultura pertenece a Taylor: «Cultura es ese todo complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, leyes, costumbres y cualquier otra aptitud o hábito adquirido por el hombre como miembro de la sociedad»”. Prosigue: “Si en ella sustituimos la palabra «cultura» por «personalidad», y «hombre» por «individuo», servirá también como una pasable definición de personalidad” (De “Cultura y personalidad”-Buenos Aires 1963). Entonces tendremos: “Personalidad es ese todo complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, leyes, costumbres y cualquier otra aptitud o hábito adquirido por el individuo como miembro de la sociedad”.

La mejora de las sociedades provendrá de una mejora cultural, por lo que quedará materializada en una mejora de la mentalidad generalizada predominante. La idea básica será la de que existe un orden natural inmanente al cual nos debemos adaptar. Esta idea es esencialmente similar a la creencia en un Dios trascendente que impone sus leyes a los hombres. La manera en que podrá generalizarse la religión será a través de la religión natural, que podrá contar con el fundamento de la ciencia experimental.

Debemos tener presente que el hombre posee atributos éticos, intelectuales y estéticos, de ahí que dedicar todos nuestros esfuerzos al bienestar de nuestro cuerpo, relegando los demás atributos, significa adoptar la personalidad el hombre mutilado, incapaz de lograr niveles aceptables de felicidad.
La sociedad de consumo resulta ser así como un cuerpo sin alma, sin objetivos trascendentes y que, a la corta o a la larga, cae en severas crisis sociales y económicas o bien perdura en un nivel de pobreza y mediocridad general.

jueves, 23 de junio de 2011

La ciencia como sistema complejo adaptativo

Toda ciencia se construye a partir de leyes naturales, es decir, tiene como principal objetivo la descripción de los vínculos permanentes entre causas y efectos que existen en la naturaleza. Estos vínculos han sido asociados a las funciones matemáticas estableciéndose así un poderoso método de descripción que se emplea tanto en las ciencias naturales como en las ciencias sociales. Como ejemplo de ley natural causal podemos mencionar a las leyes básicas del mercado:

a- Cuando aumenta el precio de un producto, disminuye su demanda (por parte de los consumidores).
b- Cuando aumenta el precio de un producto, aumenta su oferta (por parte de los productores).

Además de este tipo de ley natural, existen también los “sistemas complejos adaptativos”, que en realidad son sistemas de realimentación negativa. En ellos, los efectos controlan (retroactivamente) a las causas que los producen buscando cierta estabilidad asociada a un determinado objetivo.

Siguiendo con el ejemplo anterior, y teniendo presente que el aumento de la oferta tiende a presionar al precio a disminuir, mientras que el aumento de la demanda tiende a presionarlo a subir, tenemos que la diferencia entre la oferta y la demanda actúa como un lazo de realimentación que tiende a estabilizar el precio determinando también una oferta y una demanda estabilizadas. Podemos hacer una síntesis de los procesos mencionados:

1) Sistemas simples: las causas producen efectos

2) Sistemas complejos adaptativos: las causas son controladas por los efectos (retroactivamente) en la búsqueda de cierto objetivo (bajo una condición de estabilidad).

Tanto los sistemas simples como los complejos admiten una relación del tipo respuesta/estímulo que ha de caracterizar su comportamiento.
Los sistemas complejos adaptativos tienen la particularidad de adquirir información del medio que lo rodea. Así, los seres vivientes encuentran regularidades y establecen modelos descriptivos teniendo presente una posterior adaptación. Si existen diferencias apreciables entre el modelo elaborado y la realidad, proponen otros modelos para que se reduzcan esas diferencias. Si se elabora más de un modelo, se considera que compiten hasta que, mediante una selección, se elige a uno de ellos.

Como un ejemplo adicional podemos mencionar el proceso de adaptación cultural del hombre respecto del orden natural. En este caso podemos presuponer la existencia de un sistema complejo adaptativo que tiene como objetivo nuestra adaptación a las leyes que conforman el orden natural (si existen leyes, podemos hablar de la existencia de cierto orden).

Como, por lo general, es grande la diferencia entre el hombre en proceso de adaptación y el hombre totalmente adaptado, debemos aumentar nuestro nivel de conocimientos para reducir esa diferencia. Esta tendencia está asociada al “principio de complejidad-conciencia” propuesto por Pierre Teilhard de Chardin. A mayor información, mayor adaptación y mayor nivel de conciencia en el ser humano.

En cuanto al lazo de realimentación, que tiene presente el objetivo (plena adaptación) y lo compara con el estado real del hombre (en proceso adaptativo) podemos considerar a los profetas y a los filósofos, que dan sugerencias éticas tratando de acercarnos al objetivo aparente que genera y motiva el proceso de adaptación cultural de la humanidad.

Con todo ello vemos la potencia del método. Si deseamos hablar sobre filosofía de la historia, o acerca de la finalidad aparente del universo, debemos basar nuestra discusión en un sistema complejo adaptativo similar al descripto. Si adoptamos este procedimiento es posible pasar de la filosofía de la historia a la ciencia de la historia. Podemos decir que, si las ciencias sociales aspiran a mejorar tanto en su nivel de precisión como en su grado de eficacia, se deberán tener presentes, además de las leyes causales, a los sistemas complejos adaptativos.

En cuanto a la ciencia experimental, podemos también considerarla como un sistema realimentado. Si denominamos como R a la realidad existente, o a una parte de ella, mientras que con M(t) designamos a los modelos establecidos para su adecuada descripción, tenemos presente que R no cambia en el tiempo (leyes naturales invariantes) mientras que los modelos propuestos sí han de cambiar.

El lazo de realimentación será el individuo capaz de observar tanto a R como a M(t) para efectuar su comparación determinado el error existente, es decir: Error = R − M(t). Esta es la esencia del método experimental por cuanto tal error será determinado en forma experimental. La magnitud del error indicará al científico si debe aceptar el modelo propuesto, mejorarlo o bien reemplazarlo por otro.

Este proceso, conocido como de “prueba y error”, es la base de una posterior teoría del conocimiento. Karl Popper escribió:

“Aunque he limitado mi discusión al desarrollo del conocimiento en la ciencia, mis observaciones son también aplicables, creo que sin muchos cambios, al desarrollo del conocimiento precientífico, es decir, a la manera general en que los hombres, e incluso los animales, adquieren nuevos conocimientos fácticos acerca del mundo. El método de aprendizaje de ensayo y error –de aprender de nuestros errores- parece ser fundamentalmente el mismo, ya sea practicado por animales más o menos desarrollados, por chimpancés o por hombres de ciencia. Mi interés no se dirige meramente a la teoría del conocimiento científico, sino más bien a la teoría del conocimiento en general. Ahora bien, el estudio del desarrollo del conocimiento científico es, creo, la manera más fructífera de estudiar el desarrollo del conocimiento en general. Puede decirse que el desarrollo del conocimiento científico es el desarrollo del conocimiento humano ordinario amplificado” (De “Conjeturas y refutaciones”-Editorial Paidós SA-Barcelona 2001).

El conocimiento individual opera bajo el mismo principio adoptado por la ciencia experimental, que podemos sintetizar en la siguiente secuencia:

a) Encontrar regularidades acerca del medio a describir (leyes)
b) Establecer modelos tentativos
c) Comparar dichos modelos con la realidad descripta
d) Si la diferencia es grande, volver al primer paso o al segundo tratando de reducir el error.
e) Rechazar los modelos que presenten mayores errores.

En cuanto al comportamiento social del hombre, R será esta vez el conjunto de aspectos inherentes a nuestra esencia humana, también regido por leyes naturales, mientras que M(t) serán los modelos establecidos para su descripción (dentro del ámbito de la psicología, principalmente). A partir de la descripción hecha, se habrá de sugerir una acción concreta que modifique, al menos en parte, nuestra actitud característica, o nuestra visión respecto de la vida. Podemos decir que existirá entre las ciencias sociales y las sugerencias éticas concretas una relación similar a la existente entre ciencia y tecnología. Así, una teoría científica describe leyes naturales, mientras que la tecnología propone soluciones para una mejor adaptación a partir del conocimiento de tales leyes, mientras que una teoría del conocimiento describe leyes, asociadas esta vez a nuestro comportamiento, mientras que una teoría de la acción ética propone un comportamiento adecuado para una mejor adaptación.

Hemos visto que tanto la economía, como el proceso de la evolución cultural, como la ciencia experimental, el propio proceso del conocimiento individual y la mejora ética derivan, en principio, de adecuadas descripciones de sistemas complejos adaptativos, por lo cual es conveniente tenerlos presentes a la hora de establecer teorías en el ámbito de las ciencias sociales. Murray Gell-Mann escribió:

“La investigación en las ciencias de la complejidad, no sólo intenta desentrañar el significado de lo simple y lo complejo, sino también las semejanzas y diferencias entre los sistemas complejos adaptativos implicados en procesos tan diversos como el origen de la vida, la evolución biológica, la dinámica de los ecosistemas, el sistema inmunitario de los mamíferos, el aprendizaje y los procesos mentales de los animales (incluido el hombre), la evolución de las sociedades humanas, el comportamiento de los inversores en los mercados financieros y el empleo de programas y/o equipos informáticos diseñados para desarrollar estrategias o hacer predicciones basadas en observaciones previas”.

“Lo que tienen en común todos estos procesos es la existencia de un sistema complejo adaptativo que adquiere información acerca tanto de su entorno como de la interacción entre el propio sistema y dicho entorno, identificando regularidades, condensándolas en una especie de «esquema» o modelo y actuando en el mundo real sobre la base de dicho esquema. En cada caso hay diversos esquemas en competencia, y los resultados de la acción en el mundo real influyen de modo retroactivo en dicha competencia” (De “El Quark y el Jaguar” Tusquets Editores SA – Barcelona 1995)

En cuanto al controvertido tema de la competencia entre seres humanos, promovida a veces, y rechazada otras veces, podemos decir que las decisiones humanas que promueven una mejor adaptación harán uso de una selección o competencia cooperativa, mientras que las acciones que apuntan a vencer a otros hombres sin que exista algún tipo de mejora adaptativa, harán uso de una competencia destructiva.