jueves, 23 de junio de 2011

La ciencia como sistema complejo adaptativo

Toda ciencia se construye a partir de leyes naturales, es decir, tiene como principal objetivo la descripción de los vínculos permanentes entre causas y efectos que existen en la naturaleza. Estos vínculos han sido asociados a las funciones matemáticas estableciéndose así un poderoso método de descripción que se emplea tanto en las ciencias naturales como en las ciencias sociales. Como ejemplo de ley natural causal podemos mencionar a las leyes básicas del mercado:

a- Cuando aumenta el precio de un producto, disminuye su demanda (por parte de los consumidores).
b- Cuando aumenta el precio de un producto, aumenta su oferta (por parte de los productores).

Además de este tipo de ley natural, existen también los “sistemas complejos adaptativos”, que en realidad son sistemas de realimentación negativa. En ellos, los efectos controlan (retroactivamente) a las causas que los producen buscando cierta estabilidad asociada a un determinado objetivo.

Siguiendo con el ejemplo anterior, y teniendo presente que el aumento de la oferta tiende a presionar al precio a disminuir, mientras que el aumento de la demanda tiende a presionarlo a subir, tenemos que la diferencia entre la oferta y la demanda actúa como un lazo de realimentación que tiende a estabilizar el precio determinando también una oferta y una demanda estabilizadas. Podemos hacer una síntesis de los procesos mencionados:

1) Sistemas simples: las causas producen efectos

2) Sistemas complejos adaptativos: las causas son controladas por los efectos (retroactivamente) en la búsqueda de cierto objetivo (bajo una condición de estabilidad).

Tanto los sistemas simples como los complejos admiten una relación del tipo respuesta/estímulo que ha de caracterizar su comportamiento.
Los sistemas complejos adaptativos tienen la particularidad de adquirir información del medio que lo rodea. Así, los seres vivientes encuentran regularidades y establecen modelos descriptivos teniendo presente una posterior adaptación. Si existen diferencias apreciables entre el modelo elaborado y la realidad, proponen otros modelos para que se reduzcan esas diferencias. Si se elabora más de un modelo, se considera que compiten hasta que, mediante una selección, se elige a uno de ellos.

Como un ejemplo adicional podemos mencionar el proceso de adaptación cultural del hombre respecto del orden natural. En este caso podemos presuponer la existencia de un sistema complejo adaptativo que tiene como objetivo nuestra adaptación a las leyes que conforman el orden natural (si existen leyes, podemos hablar de la existencia de cierto orden).

Como, por lo general, es grande la diferencia entre el hombre en proceso de adaptación y el hombre totalmente adaptado, debemos aumentar nuestro nivel de conocimientos para reducir esa diferencia. Esta tendencia está asociada al “principio de complejidad-conciencia” propuesto por Pierre Teilhard de Chardin. A mayor información, mayor adaptación y mayor nivel de conciencia en el ser humano.

En cuanto al lazo de realimentación, que tiene presente el objetivo (plena adaptación) y lo compara con el estado real del hombre (en proceso adaptativo) podemos considerar a los profetas y a los filósofos, que dan sugerencias éticas tratando de acercarnos al objetivo aparente que genera y motiva el proceso de adaptación cultural de la humanidad.

Con todo ello vemos la potencia del método. Si deseamos hablar sobre filosofía de la historia, o acerca de la finalidad aparente del universo, debemos basar nuestra discusión en un sistema complejo adaptativo similar al descripto. Si adoptamos este procedimiento es posible pasar de la filosofía de la historia a la ciencia de la historia. Podemos decir que, si las ciencias sociales aspiran a mejorar tanto en su nivel de precisión como en su grado de eficacia, se deberán tener presentes, además de las leyes causales, a los sistemas complejos adaptativos.

En cuanto a la ciencia experimental, podemos también considerarla como un sistema realimentado. Si denominamos como R a la realidad existente, o a una parte de ella, mientras que con M(t) designamos a los modelos establecidos para su adecuada descripción, tenemos presente que R no cambia en el tiempo (leyes naturales invariantes) mientras que los modelos propuestos sí han de cambiar.

El lazo de realimentación será el individuo capaz de observar tanto a R como a M(t) para efectuar su comparación determinado el error existente, es decir: Error = R − M(t). Esta es la esencia del método experimental por cuanto tal error será determinado en forma experimental. La magnitud del error indicará al científico si debe aceptar el modelo propuesto, mejorarlo o bien reemplazarlo por otro.

Este proceso, conocido como de “prueba y error”, es la base de una posterior teoría del conocimiento. Karl Popper escribió:

“Aunque he limitado mi discusión al desarrollo del conocimiento en la ciencia, mis observaciones son también aplicables, creo que sin muchos cambios, al desarrollo del conocimiento precientífico, es decir, a la manera general en que los hombres, e incluso los animales, adquieren nuevos conocimientos fácticos acerca del mundo. El método de aprendizaje de ensayo y error –de aprender de nuestros errores- parece ser fundamentalmente el mismo, ya sea practicado por animales más o menos desarrollados, por chimpancés o por hombres de ciencia. Mi interés no se dirige meramente a la teoría del conocimiento científico, sino más bien a la teoría del conocimiento en general. Ahora bien, el estudio del desarrollo del conocimiento científico es, creo, la manera más fructífera de estudiar el desarrollo del conocimiento en general. Puede decirse que el desarrollo del conocimiento científico es el desarrollo del conocimiento humano ordinario amplificado” (De “Conjeturas y refutaciones”-Editorial Paidós SA-Barcelona 2001).

El conocimiento individual opera bajo el mismo principio adoptado por la ciencia experimental, que podemos sintetizar en la siguiente secuencia:

a) Encontrar regularidades acerca del medio a describir (leyes)
b) Establecer modelos tentativos
c) Comparar dichos modelos con la realidad descripta
d) Si la diferencia es grande, volver al primer paso o al segundo tratando de reducir el error.
e) Rechazar los modelos que presenten mayores errores.

En cuanto al comportamiento social del hombre, R será esta vez el conjunto de aspectos inherentes a nuestra esencia humana, también regido por leyes naturales, mientras que M(t) serán los modelos establecidos para su descripción (dentro del ámbito de la psicología, principalmente). A partir de la descripción hecha, se habrá de sugerir una acción concreta que modifique, al menos en parte, nuestra actitud característica, o nuestra visión respecto de la vida. Podemos decir que existirá entre las ciencias sociales y las sugerencias éticas concretas una relación similar a la existente entre ciencia y tecnología. Así, una teoría científica describe leyes naturales, mientras que la tecnología propone soluciones para una mejor adaptación a partir del conocimiento de tales leyes, mientras que una teoría del conocimiento describe leyes, asociadas esta vez a nuestro comportamiento, mientras que una teoría de la acción ética propone un comportamiento adecuado para una mejor adaptación.

Hemos visto que tanto la economía, como el proceso de la evolución cultural, como la ciencia experimental, el propio proceso del conocimiento individual y la mejora ética derivan, en principio, de adecuadas descripciones de sistemas complejos adaptativos, por lo cual es conveniente tenerlos presentes a la hora de establecer teorías en el ámbito de las ciencias sociales. Murray Gell-Mann escribió:

“La investigación en las ciencias de la complejidad, no sólo intenta desentrañar el significado de lo simple y lo complejo, sino también las semejanzas y diferencias entre los sistemas complejos adaptativos implicados en procesos tan diversos como el origen de la vida, la evolución biológica, la dinámica de los ecosistemas, el sistema inmunitario de los mamíferos, el aprendizaje y los procesos mentales de los animales (incluido el hombre), la evolución de las sociedades humanas, el comportamiento de los inversores en los mercados financieros y el empleo de programas y/o equipos informáticos diseñados para desarrollar estrategias o hacer predicciones basadas en observaciones previas”.

“Lo que tienen en común todos estos procesos es la existencia de un sistema complejo adaptativo que adquiere información acerca tanto de su entorno como de la interacción entre el propio sistema y dicho entorno, identificando regularidades, condensándolas en una especie de «esquema» o modelo y actuando en el mundo real sobre la base de dicho esquema. En cada caso hay diversos esquemas en competencia, y los resultados de la acción en el mundo real influyen de modo retroactivo en dicha competencia” (De “El Quark y el Jaguar” Tusquets Editores SA – Barcelona 1995)

En cuanto al controvertido tema de la competencia entre seres humanos, promovida a veces, y rechazada otras veces, podemos decir que las decisiones humanas que promueven una mejor adaptación harán uso de una selección o competencia cooperativa, mientras que las acciones que apuntan a vencer a otros hombres sin que exista algún tipo de mejora adaptativa, harán uso de una competencia destructiva.

viernes, 22 de abril de 2011

Actitud, valores y deducciones

Es deseable disponer, en las ciencias sociales, de algún concepto unificador que permita deducir la mayor parte de los fenómenos descriptos por aquéllas. Tal parece ser el concepto de actitud, tema central de la psicología social. M. Ginsberg escribió: “El papel de la psicología social es mostrar cómo las estructuras sociales y sus modificaciones influyen sobre la mentalidad de los individuos y los grupos que forman la sociedad; y recíprocamente, cómo el estado mental de los miembros afecta las estructuras sociales”.

Si algún aspecto observable puede constituir el punto de partida de sucesivas deducciones, se trata de un axioma que podrá establecer el fundamento de alguna teoría. Además, el concepto de actitud constituye una especie de puente natural entre el individuo y la sociedad, de ahí su gran generalidad. Jean Maisonneuve escribió:

“La aparición del concepto de actitud significa un progreso muy importante, porque la actitud, intermediaria entre el plano psicológico y el plano social, traduce la posición de un individuo, miembro de un grupo, frente a un problema colectivo. Por ejemplo, la actitud de Juan o Pedro en su familia, en un juego, o en una reunión política, expresa a la vez una reacción frente a ciertos hechos sociales determinados, y la intención de asumir cierta determinación, cierto rol”.

“Pero la actitud es también un concepto colectivo: podemos considerar las actitudes de un grupo frente a otro, de un público frente a una obra de teatro o una película; de un partido o de un sindicato frente a algún problema nacional o internacional. Bajo el aspecto verbal de la opinión, se presta a encuestas y a manipulaciones estadísticas que debían muy pronto alcanzar enorme desarrollo”.

“Las ventajas de una noción como la de actitud son múltiples; en primer lugar, libera a los investigadores de controversias entre escuelas sobre problemas tan trillados como los de individuo-sociedad, naturaleza-educación; en segundo lugar, gana en significación concreta, puesto que permite precisar a la vez los individuos estudiados y las situaciones y ambientes en los que se los considera. Por último, al mismo tiempo que es susceptible de un tratamiento cuantitativo simple, la actitud presenta un contenido cualitativo y significativo” (De “Psicología Social”- Editorial Paidós SA-Buenos Aires 1967).

Podemos hacer un breve esquema de una descripción del individuo y de la sociedad a través del concepto mencionado de actitud:

1- La actitud (y sus componentes) puede considerarse como un punto de partida o axioma.
2- La actitud es el vínculo natural entre individuo y grupo social
3- Es posible realizar deducciones, a partir de los axiomas, para la descripción de la mayor parte de los fenómenos sociales.

El siguiente planteamiento cubriría, en principio, todos los requerimientos de una teoría básica de las ciencias sociales, pero éste no es sino un “esqueleto” básico que debe completarse de una manera adecuada. El presente esquema permite, desde la psicología social, obtener una visión amplia de la sociedad.

En cuanto al posterior desarrollo de la teoría, podemos proponer a las componentes afectivas y cognitivas de la actitud, aspectos que pueden ser incluidos de diversas formas según sea la visión particular de cada pensador, si bien es posible que sólo algunas pocas opciones sean las que se ajusten mejor a la realidad. Una de las propuestas es la siguiente:

Componentes afectivas: son las posibles respuestas de todo individuo ante la presencia o la referencia de otros individuos: Amor. Odio. Egoísmo. Negligencia.

Componentes cognitivas: son las referencias principales sostenidas por todo individuo para la aceptación o el rechazo de un nuevo conocimiento o de una opinión ajena. Esta referencia estará constituida por la propia realidad, la postura de algún líder, la postura propia, lo que opina la mayoría.

Si bien estas componentes permiten la deducción de muchos aspectos inherentes al individuo y a la sociedad, deben incluirse algunos valores básicos, que vendrían a ser los objetivos o tendencias generales respecto de lo que cada hombre pretende hacer con su propia vida. Edwin Hollander escribió:

“Los gustos, los modales y la moral que nos caracterizan reflejan nuestras actitudes, así como los valores sociales que les sirven de base. La visión que un individuo tiene de su mundo y el modo en que actúa frente a él pueden ser entendidos, en gran medida, observando las actitudes que conforman su campo psicológico”.

“Actitudes y valores por igual poseen propiedades que definen lo que se espera y lo que se desea. Cabe concebirlos, por consiguiente, como estados motivacional-perceptuales que dirigen la acción” (De “Principios y métodos de Psicología Social”-Amorrortu Editores SCA-Buenos Aires 1968).

Es oportuno mencionar el siguiente párrafo del biólogo Françoise Jacob: “Llevo pues en mí, esculpida desde mi infancia, una especie de estatua interior que da continuidad a mi vida y que es la parte más íntima, el núcleo más duro de mi carácter. Esta estatua la he ido moldeando durante toda la vida. La he ido retocando sin cesar. La he afinado. La he pulido. Mi escoplo y mi cincel son encuentros y combinaciones…” (De “La estatua interior”-Tusquets Editores SA-Barcelona 1989). En este caso hace referencia a la adopción de ciertos valores básicos adoptados desde niño y que luego acrecentará durante el resto de su vida.

Para la descripción de los valores adoptados por la mayor parte de los seres humanos, podemos sintetizarlos en los siguientes:

Valores: Éticos (Afectivos, que apuntan hacia el Bien). Estéticos (Asociados a la belleza exterior y a las comodidades del cuerpo). Intelectuales (Asociados a la búsqueda de la Verdad). Sin valores (Ausencia de objetivos definidos).

Mirando hacia el futuro podemos vislumbrar la realización de estudios en neurociencia sobre los aspectos éticos, estéticos y cognitivos del hombre. El destacado neurocientífico Jean-Pierre Changeux escribió: “Los cursos de los últimos años me permitieron ir más allá y tratar temas que se encuentran en la interfase sensible de las ciencias humanas y la neurociencia. Entre los que más me interesan están la estética, la ética y también la epistemología, cuya «naturalización» se encuentra en curso, pero que sin duda aún tomará muchos años más. Espero que este libro pueda dar al menos una idea de la inmensidad del campo que se abre gracias a la neurociencia contemporánea por sus interacciones con las ciencias humanas y sociales” (De “Sobre lo verdadero, lo bello y el bien”-Katz Editores-Buenos Aires 2010).

En cuanto a las deducciones que podrán establecerse luego de explicitarse los principios adoptados, deberán dar respuesta a los interrogantes fundamentales del hombre cuya ignorancia puede seguir acarreando sufrimiento y conflictos. Uno de esos casos lo constituye la “natural bondad” o bien la “natural maldad” del hombre, siendo esta última una creencia que promueve el establecimiento de Estados totalitarios.

Considerando las cuatro componentes afectivas de la actitud, podemos afirmar que el hombre dispone tanto de actitudes cooperativas como de competitivas, y que el predominio de una sobre las otras depende de lo que los propios hombres decidan. A lo largo de la historia hemos comprobado que puede predominar tanto la “bondad natural” como la “maldad natural”, por cuanto no es adecuado considerarlas como puntos de partida de una filosofía o de una postura política o económica, ya que existen distintas actitudes básicas en la propia naturaleza humana siendo su predominio algo enteramente decidido por los propios seres humanos.

Nótese cómo las posturas extremas de la influencia totalmente preponderante de la herencia genética (a través de la raza) ha fundamentado al totalitarismo nazi, mientras que la influencia totalmente preponderante de la sociedad (a través de las clases sociales) ha fundamentado al totalitarismo marxista. Si tenemos presente que nuestras acciones personales dependen tanto de nuestra herencia como de la influencia del medio social, veremos el serio error que comenten ambas tendencias.

Los sistemas colectivistas, que se oponen al individualismo, han propuesto siempre el predominio de la sociedad o de la Nación sobre la integridad y la seguridad personal. El altruismo, como actitud que promueve el sacrificio personal por el bien prioritario de la sociedad o de la Nación, no forma parte de ninguna actitud natural y ahí seguramente radica una de las causas de los pobres resultados logrados por las tendencias totalitarias.

También es objeto de controversia la preponderancia del individuo sobre la sociedad o bien la preponderancia de la sociedad sobre el individuo. Es indudable de que existe una influencia en ambos sentidos pero, si deseamos mejorar tanto la individuo como a la sociedad, resulta evidente que debemos hacer prevalecer nuestras actitudes cooperativas, adoptar como referencia a la propia realidad y tener una equilibrada ambición de valores personales, es decir, éticos, estéticos y culturales, sin dejar de lado ninguno de ellos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

¿ Hacia una teoría social única ?

En épocas pasadas, el conocimiento existente formaba parte de alguna de las ramas de la filosofía. El progresivo avance de la ciencia fue limitando paulatinamente sus alcances.

Así como algunos filósofos establecieron sistemas completos, o sistemas de conocimientos ordenados y sustentados en algunos principios, o supuestos básicos, en nuestra época ha de ser posible establecer un “sistema científico”, es decir, una teoría general de las ciencias sociales que sea compatible con el conocimiento aportado por las distintas ramas de la ciencia experimental.

Además, es de esperar que en el futuro no sólo sea compatible con ese conocimiento, sino que lo incluya como parte de tal teoría.

¿Qué debe incluir tal teoría?

Immanuel Kant escribió: “Toda filosofía es teórica o práctica. La filosofía teórica es la regla del conocimiento; la filosofía práctica es la regla del comportamiento en lo que atañe al libre albedrío” (De “Lecciones de Ėtica”). En esta expresión aparecen los dos grandes temas de la filosofía y de las ciencias sociales:

a) Teoría del conocimiento
b) Teoría de la acción ética.

De ahí que una teoría general de las ciencias sociales deba partir de principios simples, accesibles a la observación directa, que abarquen estos dos aspectos básicos del comportamiento humano.

La respuesta de la Psicología Social

Algunos autores definen a la Psicología Social como “el estudio científico de la actitud”, siendo la actitud la respuesta característica de cada individuo ante diferentes estímulos y que, además, materializa lo que comúnmente denominamos “personalidad”.

Podemos mencionar la definición establecida por F. H. Allport: “Una actitud es una disposición mental y neurológica, que se organiza a partir de la experiencia que ejerce influencia directriz o dinámica sobre las reacciones del individuo respecto de todos los objetos y a todas las situaciones que les corresponden”.

Es oportuno mencionar que la actitud característica presenta dos componentes principales:

a) Componentes afectivas
b) Componentes cognitivas

Aquí vemos que existe una coincidencia con los objetivos de la filosofía (según la expresión de Kant antes mencionada). Vemos que, a partir de ciertos atributos asociados a todo individuo y que caen bajo la perspectiva de la ciencia experimental, tal el caso de la Psicología Social, es posible construir las bases de un sistema científico en lugar del filosófico.

Componentes afectivas

Teniendo presente las dos tendencias del comportamiento humano (cooperación y competencia) podemos describir las componentes afectivas, o actitudes básicas, que cubren la totalidad de las respuestas afectivas posibles.

Así tenemos al amor (permite compartir las penas y alegrías de nuestros semejantes) como la actitud cooperativa esencial. También tenemos al odio (permite responder con alegría al sufrimiento ajeno y con tristeza por la felicidad ajena) como la actitud competitiva esencial.

El egoísmo implica interesarnos solo por cada uno de nosotros mismos mientras que la inacción esta asociada a la negligencia (no interesarnos por los demás ni tampoco por nosotros mismos).

Componentes cognitivas

También en el caso de las componentes cognitivas podemos orientarnos con las tendencias hacia la cooperación y hacia la competencia.

Habiéndose establecido previamente una descripción del procedimiento natural del conocimiento, establecido mediante “prueba y error” (asociado a la comparación de toda nueva información con alguna referencia) podemos decir que las componentes cognitivas de la actitud vendrán materializadas con la referencia preponderante adoptada por cada individuo.

En el caso de la tendencia a la cooperación, podemos decir que la referencia adoptada es la propia realidad. Ello implica que el individuo tiene cierta necesidad por conocer la verdad, que es común a todos los seres humanos (por lo que se justificaría asociarla a la cooperación). De todas formas, se hace tal asociación para tener una analogía formal con las componentes afectivas, si bien no es tan evidente que la búsqueda de la verdad siempre implique una actitud cooperativa.

La tendencia a la competencia la podemos asociar a la adopción, como referencia, de la opinión de algún líder religioso, político, filosófico o científico. El individuo se somete intelectualmente y “apuesta” a la veracidad total de lo expresado por el líder elegido. De esa forma se asegura estar en la cima del mundo intelectual.

Debe aclararse que es distinto el caso del que toma como referencia a la realidad y que, en sus intentos por acercarse a la verdad, adopta las opiniones de otros como una ayuda para conocerla mejor, mientras que el sometido intelectualmente llega incluso a despreocuparse por la realidad y por la verdad.

La tendencia egoísta podemos asociarla al que considera como referencia a su propia opinión sobre la realidad. Ni siquiera confía en las opiniones de los que más saben sobre algún tema considerado.

Finalmente, asociado a la negligencia, podemos mencionar al hombre masa, que toma como referencia lo que está generalizado; a lo que opina y cree la mayoría.

Atributos de las actitudes

Es necesario decir que las componentes básicas se dan, en general, como una mezcla de dos o más de ellas en una misma persona. Además, estas actitudes personales pueden cambiar debido a la interacción social. Podemos sintetizar al conjunto de las componentes de la actitud:

Componentes afectivas: amor, odio, egoísmo, negligencia.

Componentes cognitivas (referencia): realidad, líder, uno mismo, los demás.

En este esquema está implícito el “debe ser” que no es otra cosa que la optimización de lo que el individuo “es”.

Si deseamos acentuar nuestra esencia cooperativa, debemos intentar compartir el sufrimiento y la felicidad de los demás, mientras que, simultáneamente, debemos tomar como referencia a la propia realidad quedando libres de toda tendencia competitiva

domingo, 1 de agosto de 2010

Ciencia, comportamiento y conocimiento

Introducción: buscando establecer los fundamentos de las Ciencias Sociales, debemos considerar, en primer lugar, la metodología aceptada (el de la ciencia, en este caso); luego las causas y motivaciones de nuestras acciones (comportamiento) y finalmente la forma en que podemos conocer nuestro medio circundante (conocimiento). De ahí que los temas a tratar serán:

Ciencia

Comportamiento

Conocimiento


Ciencia

Antes de la aparición de la teoría de la evolución, el conocimiento existente en biología tenía poco sentido, ya que consistía en una gran cantidad de datos sin significado aparente. Luego de disponerse de una teoría descriptiva, comienzan a tener significado pleno cada uno de los datos antes inconexos.

En forma similar, es necesario disponer, en Ciencias Sociales, de un esquema teórico que permita darle sentido a la mayor parte del conocimiento disperso en las distintas ramas del conocimiento social.

Si bien existen teorías parciales, con su propio campo de aplicación, es necesaria la existencia de teorías de mayor generalidad, incluso la existencia de una teoría general, como caso ideal. Existen dos requisitos básicos necesarios, aunque no suficientes, para lograr estos objetivos:

a) Deberán utilizarse aspectos observables de la realidad.

b) Deberá organizarse el conocimiento en forma axiomática

El empleo de variables observables y comparables (o susceptibles de medición) es un requisito básico que deberá cumplir toda descripción científica. De esa manera podrá ser verificada en comparación con la realidad descripta, y el conocimiento podrá así tener una validez objetiva.

En cuanto a la necesidad de la axiomatización, no sólo surge ante la exigencia de un ordenamiento lógico de los conceptos, sino que, al ser un conocimiento resumido en unos pocos principios básicos, tal síntesis permitirá, al nivel de la mente del lector, darle sentido a todo el conocimiento propuesto.

La presente síntesis ha de adoptar un nivel de observación que se ha de identificar con preponderancia en una de las ciencias del hombre. En este caso será una postura cercana a la Psicología Social ya que es la que se sitúa en un término medio entre el individuo y la sociedad, permitiendo descender hasta los niveles de la psicología individual y la neurociencia y ascender hasta los niveles de la sociología, la economía y la política.


Comportamiento

Teniendo en cuenta la interacción social, a través del cual se produce la influencia entre individuos, debemos considerar algunos de sus aspectos básicos:

Apariencias objetivas: a partir de estudios realizados por Paul Ekman, y otros psicólogos, es posible afirmar que gran parte del lenguaje gestual, a través del cual comunicamos nuestras emociones, tiene un origen biológico antes que cultural. La interacción social y la comunicación entre seres humanos serían totalmente inefectivas si nuestros gestos reflejaran algo distinto a lo que sentimos en realidad.

Inducción de la personalidad: con esta denominación podemos designar al cambio existente en la actitud de una persona cuando recibe la influencia de otra. Al disponer de memoria, parte de la influencia momentánea, debido a la interacción social, pasará a ser una influencia a largo plazo.

Actitud: Puede decirse que la actitud personal promueve una respuesta a partir de cierto estímulo recibido, materializando la acción individual. Por ello la definimos con cierta precisión, si bien se han dado numerosas definiciones al respecto.

Respuesta (Acción) = Actitud x Estímulo

Actitud característica: todo individuo tiende a responder de igual manera en iguales circunstancias, al menos durante una etapa de su vida. De ahí que cada individuo posee una actitud propia, distinta a la de todos los demás seres humanos, por lo que podemos hablar de la existencia de una “actitud característica”.

Si no existiera tal actitud personal, y cada individuo respondiera de distinta forma en circunstancias similares, no podríamos prever ningún comportamiento ni conocer a ninguna persona, sino que habría de predominar un comportamiento caótico e impredecible.

Como vimos, la definición básica de la actitud implica un vínculo entre respuesta y estímulo. Además, podemos considerar las causas que la producen:

Actitud = Herencia + Influencia

Ello implica que nacemos con ciertas características personales heredadas (factores biológicos), mientras que la interacción social produce influencias permanentes en nuestra actitud personal, algo que se comprueba en neurociencia a través de la plasticidad cerebral. Ello implica que gran parte de la información recibida por el individuo produce cambios en el conexionado entre sus neuronas y así se materializa la influencia recibida desde el medio social.

Clasificación de las actitudes: desde un punto de vista emocional, o afectivo, existen cuatro actitudes básicas que cubren todo el espectro de las respuestas posibles. Así, imaginemos la interacción de dos individuos, A y B. Si a uno de ellos le sucede algo bueno, el otro compartirá esa alegría, o se entristecerá, o será indiferente. Si le sucede algo malo, el otro compartirá la tristeza, o se alegrará, o será indiferente.

De ahí que podemos definir las cuatro actitudes básicas que, agregadas en distintos porcentajes (mostradas ante diferentes personas), conforman la actitud afectiva de todo ser humano:

Amor: actitud por la cual se comparten las alegrías y las tristezas de nuestros semejantes

Odio: actitud por la cual se siente tristeza propia por la alegría ajena (envidia), y alegría propia por la tristeza ajena (posible burla).

Egoísmo: actitud por la cual el individuo es indiferente a lo que le sucede a los demás porque sólo se interesa en sí mismo.

Negligencia: actitud por la cual el individuo es indiferente a lo que le sucede a los demás y también es indiferente a lo que le sucede a él mismo.

Principios emergentes: a partir de la existencia de las cuatro actitudes básicas, es posible suponer la existencia de principios naturales que actúan como “fuerzas” que presionan a los individuos a adoptar tales actitudes.

En el caso del amor, podemos asociarle el Principio de Cooperación, como una fuerza que nos impulsa al logro de las satisfacciones morales.

En el caso del odio, podemos asociarle el Principio de Competencia, como una presión que nos impulsa a superar a los demás y a evitar ser superado por los demás. La actitud del odio puede surgir en el perdedor.

En el caso del egoísmo, podemos asociarle el Principio de Placer, como una presión que nos impulsa al logro de la comodidad y el placer para nuestro cuerpo, o bien el egoísta busca competir exitosamente sin importar lo que le suceda a los demás.

En el caso de la negligencia, podemos asociarle el Principio del Sentido de la Vida, como una presión para adoptar un sentido que motive nuestra acción individual, que está disminuida en el caso del negligente.

Es oportuno mencionar que estos principios han sido destacados por la religión cristiana, como camino a la cooperación y a la felicidad; por Alfred Adler y su Principio de Inferioridad; por Sigmund Freud y el Principio de Placer y por Viktor Frankl y el sentido de la vida.

Ética natural: siendo la ética la ciencia que describe las acciones humanas que son causas del Bien y del Mal, podemos identificar tales causas en las actitudes básicas del hombre:

Bien: Amor

Mal: Odio, egoísmo y negligencia

Siguiendo el planteo hasta aquí realizado, podemos decir que existe una ética de validez objetiva que no cambia con el tiempo ni con los pueblos. Esto es válido considerando estrictamente la existencia de las actitudes básicas del hombre, tal como se han definido antes.


Conocimiento

Teoría evolutiva del conocimiento: propuesta por Karl Popper y otros autores, se establece una analogía entre el proceso de la evolución por selección natural y el método empleado por la ciencia experimental. Incluso se acepta que el proceso incluye todo tipo de conocimiento. La teoría del conocimiento se refiere, entonces, tanto al individuo común como al científico.

Así, mientras que las variaciones y posterior selección favorecen a los individuos y a las especies aptas, las distintas propuestas científicas y la posterior verificación experimental favorece a las teorías que mejor se adaptan a la realidad.

Lógica natural: este proceso, similar al evolutivo, y que permite el conocimiento, está sustentado por algunas operaciones lógicas que realiza nuestra mente. Así, el proceso de “prueba y error”, asociado a los sistemas realimentados negativamente, involucran la operación “comparar”, ya que el error es el resultado de establecer una previa comparación (o resta aritmética) entre el modelo propuesto y la realidad por describir.

La segunda operación será la de “agrupar”. La posibilidad de establecer agrupamientos de información de tipo deductivo, como lo es la axiomatización del conocimiento, tiene su analogía en el agrupamiento realizado en nuestro propio cerebro y que sigue los lineamientos que establece el aprendizaje por asambleas neuronales propuesto por Donald Hebb.

Lenguaje: además de las comunicaciones no verbales, el hombre tiene la posibilidad de codificar los aspectos básicos de la realidad para poder establecer símbolos (fonéticos o gráficos) que le permitirán transmitir información a los demás individuos. Es posible establecer una descripción básica de lo que observamos a través de tres conceptos básicos:

a) Entidades: son los distintos objetos, animados o inanimados, que existen.

b) Atributos: son las características asociadas a las entidades.

c) Actividades: son las acciones realizadas por las entidades.

Asociando los sustantivos a las entidades, caracterizadas por la pregunta ¿quién?, los adjetivos a los atributos (¿cómo es?), y los verbos a las actividades (¿qué cambios produce?), tenemos las bases del lenguaje natural o elemental.

Se ha propuesto el presente esquema básico como un posible fundamento de las Ciencias Sociales. Se sugiere al lector poner a prueba los conceptos emitidos, como lo debe hacer con toda descripción que pretenda ser científica.

Esquema general

Podemos mencionar, sintéticamente, los principios generales que debemos tener en cuenta para establecer una descripción que permita nuestra posterior adaptación al orden natural.


Principios del mundo real:

1) Origen del universo y expansión posterior.

2) Partículas fundamentales y primeros niveles de organización.

3) Evolución biológica.

4) Evolución cultural.

5) Principio de complejidad-conciencia


Principios de la ciencia:

1) Todo lo existente está regido por leyes naturales.

2) Estas leyes son invariantes en el tiempo y en el espacio.

3) La actividad del científico consiste en describirlas.

4) La existencia de estas leyes es independiente de que el hombre las describa, o no.

5) Es posible, en principio, conocer la totalidad de las leyes


Teoría del conocimiento:

1) En todo sistema complejo adaptativo, el proceso del conocimiento puede describirse mediante un sistema realimentado negativamente.

2) La “verdad” se establece cuando el error (diferencia entre la descripción y lo descripto) se hace convencionalmente pequeño.

3) Para producir estos resultados, nuestro cerebro realiza las operaciones básicas de “comparar” y “agrupar”.

4) Tanto la lógica natural como la ciencia experimental emplean el proceso de “ensayo y error”.

5) El agrupamiento de la información se mejora hasta llegar a un sistema axiomático.


Teoría de la acción ética:

1) En los seres humanos existen tendencias hacia la cooperación y hacia la competencia.

2) Mediante el amor buscamos la felicidad y con el odio buscamos satisfacer nuestro espíritu competitivo. También existen el egoísmo y la negligencia.

3) Nuestro comportamiento se describe en base a la actitud (o respuesta) característica, definida como una relación entre respuesta afectiva y estímulo.

4) El “debe ser” se obtiene como una optimización de lo que el hombre “es”.

5) El Bien y el Mal están asociados a las actitudes básicas del hombre.


De observarse la falsedad de alguno de estos aspectos básicos, el sistema podrá debilitarse, e incluso, hasta destruirse. De lo contrario, podrá brindar información bastante útil.

Como los principios, y demás aspectos mencionados, son observables, o verificables, es posible decir que se trata también de una teoría de tipo axiomático dentro del campo de la Psicología Social.

Nótese que se trata de un sistema autónomo del cual pueden extraerse conclusiones respecto de temas tales como la definición de la Verdad, el Bien y el Mal, determinismo, libre albedrío, ética, etc.

Debe tenerse presente que el actual nivel de conocimientos adquirido por la humanidad hace que gran parte de los filósofos tradicionales haya quedado fuera de época. De ahí la necesidad de establecer un sistema fundamentado en el conocimiento científico de mayor aceptación en la actualidad.

Podemos relacionar algunos de los fundamentos con conceptos tales como la libertad de elección o la adaptación al orden natural:

1) Existen leyes naturales que rigen todo lo existente, ya sea materia, mente, vida, etc. (Inmanencia)

2) Dichas leyes son invariantes en el espacio y en el tiempo, por ser propiedades de la sustancia única (Invariabilidad)

3) El hombre establece las condiciones iniciales en cada secuencia de causas y efectos asociados a su vida (Libre elección)

4) Describimos al orden natural existente como si fuese el logro de la voluntad de un Creador que ha dado al universo cierta finalidad implícita (Finalidad)

5) Al aceptarse la existencia de leyes invariantes, sólo nos queda, como única opción, adaptarnos a las mismas (nos guste, o no, el “diseño” realizado) (Adaptación)



Pompilio Zigrino